|
También las agresiones a nuestra salud creadas por el ambiente en que vivimos y, muchas otras veces, por las mismas actitudes que tomamos, la forma en que manejamos nuestra vida y el modo en que nuestro estilo de vida afecta a nuestro organismo, son importantes y tienen grandes efectos negativos.
No se puede discutir ya, a esta altura de los avances de la ciencia medica, que lo que sucede dentro de nuestra cabeza, que los factores psicológicos, tiene un muy importante efecto también sobre nuestra salud física. Esta más que demostrado y sería bastante ridículo plantearnos si es verdad, cuando cientos de estudios lo han demostrado.
¿Cómo podemos dudar de toda esa información que se ha recolectado a lo largo de los últimos años y de todos los especialistas que han hecho su misión en la vida el ser capaces de no sólo conocer estos efectos, sino también encontrar de qué formas podemos evitarnos estas torturas psicológicas y con ello tener una mejor salud? ¿Quién puede no estar seguro de que es algo cierto y concreto? La respuesta, a esta altura del nuevo siglo y considerando que somos todas personas inteligentes, debería ser: Nadie.
Teniendo en cuenta esto, consideremos también que lo que si es una moda relativamente nueva es la de la utilización de las tarjetas de crédito, de forma casi continua, para prácticamente todas las transacciones comerciales que tenemos que realizar. El mundo parece dirigirse hacia una no utilización del efectivo prácticamente total, reemplazada por esos pequeños rectángulos hechos de plástico y por bases de datos y redes de computadoras.
Algo que esto genera es que la mayor parte de las personas en el mundo tienen una deuda. Muchas tienen una deuda importante, otras tienen una deuda pequeña, pero la mayor parte tienen que, al menos pagar la cuenta de la tarjeta cuando esta llegue.
Esto hace que sea mucho más común cualquier tipo de patología que pueda asociarse directamente con el peso psicológico que tiene sobre nosotros el estar endeudados. Porque aun cuando sepamos que podemos pagar, siempre es una preocupación extra que no es nada agradable.
La verdad es que mucha gente puede tener la necesidad de endeudarse, especialmente cuando económicamente los tiempos no son del todo buenos. Siempre es una salida rápida, cuando hay que hacer algún tipo de gasto grande (o no tanto) y que realmente no podemos evitar, utilizar la tarjeta de crédito y pagarlo un mes más tarde o, inclusive, pagarlo en varias cuotas, y con eso sacarse el tema de encima durante un tiempo.
La gente pierde cierto sentido del gasto que están haciendo y de cuantas cuotas en realidad terminará pagando por mes. Es como que pierde el control y no se da cuenta de que, aunque cada cuota sea mínima, a la larga y con la cantidad de cuotas que se van sumando, al final va a terminar teniendo una deuda importante. Por supuesto, dependiendo de cual sea el límite de la tarjeta, esta deuda será más o menos controlable.
El boom de las tarjetas de crédito
En los últimos años el número de tarjetas de crédito que se encuentran en el mercado ha aumentado de forma más que considerable. Es una tendencia que, además, parece dispuesta a mantenerse en el tiempo, ya que ya lleva más de una década en esa línea.
En promedio, podemos decir sin miedo a equivocarnos que en la mayor parte de los hogares hay bastante más que una tarjeta de crédito, probablemente aun sin contar extensiones. En las familias más de un integrante suele tener una a su nombre y, en general, hasta suelen tener más de una, cada uno.
No puede ser una sorpresa de ninguna forma que el mercado de las tarjetas este mostrando una poderosa tendencia hacia la saturación. Y, como también es lógico suponer, las compañías que logran sus beneficios con las tarjetas, así como los bancos que las emiten, no desean de ninguna forma tener menores ganancias.
Esto genera que cada tanto se nos aparezcan las compañías con nuevos costos y nuevas forma de hacerse con nuestro dinero. Métodos como aumentar los porcentajes de los intereses que se cobran por pagar luego de la fecha de vencimiento (o aunque no hayamos pagado tarde) o tratar de mantenernos como usuarios a toda costa, haciéndonos todo más difícil para dar de baja una cuenta.
Si hacemos algunas cuentas, nos daremos cuenta que probablemente tendremos algunos problemas (o, mejor dicho, no problemas, pero sí necesitaremos mucho tiempo) para pagar toda la deuda que tenemos si lo hacemos pagando cada mes el pago mínimo que acepta el servicio que hemos contratado. Los intereses solos probablemente se comerán una gran parte de esos pagos mensuales que estaremos haciendo y el monto total de nuestra deuda, sin intereses, probablemente no se reducirá de forma tan veloz como nosotros desearíamos (no es que una deuda alguna vez se reduzca realmente a la velocidad deseada).
En este mundo moderno es cada vez más importante nuestro historial de crédito para cualquier transacción que queramos realizar, ya sea con bancos o con otras personas, así que eso también es algo que tendremos en cuenta mucho o que, al menos, se nos será recordado con cierta regularidad cuando estemos tratando de movilizarnos financieramente.
Sufriendo la deuda
Las deudas son un dolor de cabeza. El primer problema de salud que podemos encontrar es una predisposición a sufrir dolores de cabeza recurrentes o casi constantes. Sabemos que es así, a todos nos ha pasado estar muy preocupados por algo y empezar a sufrir de dolores de cabeza. Las deudas no dejan de ser un motivo de estrés y preocupaciones, así que obviamente esto es lo primero que puede pasarnos. Y casi tendríamos que estar contentos si esto fuese lo único.
Porque la verdad es que podríamos sufrir de muchos más problemas, la mayor parte bastante más graves que una simple migraña, por constante que esta pueda llegar a ser.
Por ejemplo, algunos de los problemas que se suelen asociar con altos niveles de estrés como el que puede generarnos este estado de endeudamiento son las enfermedades cardiacas (ya sea la aparición de nuevas patologías cardiacas o el empeoramiento de algunas que ya están presentes, ya sea congénitas o adquiridas), una alta presión arterial, diabetes y hasta algunas formas particulares de cáncer.
Por supuesto, todos esos problemas tienen seguramente alguna relación entre sí.
¿Cuál es principal motivo por el cual estos problemas de salud se potencian y no otros? Lo que sucede es que los altos niveles de estrés tienden a incrementar los niveles de una hormona llamada cortisol y los niveles elevados de ésta se asocian con estos problemas.
www.enplenitud.com
Taller:
Manejo eficiente de las finanzas personales y de la prosperiad
|